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Trump amenaza con atacar Omán mientras se intensifica la disputa por el estrecho de Ormuz
El presidente estadounidense Donald Trump lanzó este lunes una amenaza directa contra Omán, país que participa en gestiones para alcanzar un acuerdo con Irán sobre el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz. La advertencia se produce cuando las negociaciones entre Washington y Teherán atraviesan un momento crítico y aumenta la preocupación por el impacto de la crisis sobre los mercados energéticos mundiales.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 17/08/2026 17:22
Mundo

WASHINGTON/TEHERÁN.— Una nueva escalada verbal elevó este lunes la tensión en Oriente Medio, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara con bombardear Omán si considera que el país se interpone en los esfuerzos de Washington para alcanzar un acuerdo con Irán sobre la reapertura y control del estrecho de Ormuz.

La advertencia fue formulada durante una entrevista con Fox News y está dirigida contra un país que, paradójicamente, ha desempeñado un papel de mediador entre Washington y Teherán. Trump cuestionó la participación omaní en las conversaciones y advirtió que Estados Unidos respondería militarmente si Mascate obstaculiza sus objetivos.

El pronunciamiento llega mientras Irán y Omán aseguran estar cerca de finalizar un entendimiento para establecer condiciones que permitan nuevamente el tránsito de embarcaciones por el estratégico corredor marítimo. Teherán informó que ya existe un acuerdo sobre el mapa de la ruta de navegación y que ambos países trabajan en los detalles de una declaración conjunta.

La situación coloca a Omán en una posición especialmente delicada. El país mantiene históricamente una política de diálogo con diferentes actores de la región y ha servido como intermediario en contactos entre Estados Unidos e Irán. La amenaza de Washington podría complicar precisamente el papel diplomático que Mascate intenta desempeñar en la crisis.

El estrecho de Ormuz constituye uno de los principales puntos de estrangulamiento energético del planeta. Durante el primer semestre de 2025, alrededor de 20.9 millones de barriles diarios de petróleo atravesaron la vía marítima, equivalente a aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de líquidos derivados del petróleo.

Por ello, cualquier interrupción prolongada tiene consecuencias que van mucho más allá de Irán, Estados Unidos y los países del Golfo. Una reducción del tránsito puede presionar los precios internacionales del crudo, elevar los costos de transporte y terminar trasladándose a combustibles, electricidad, alimentos y otros productos dependientes de la energía.

Los mercados ya reaccionaron a la nueva escalada. El crudo Brent cerró este lunes por encima de los 90 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate llegó a unos 84.50 dólares, en medio de las preocupaciones por una mayor interrupción del suministro y por el estancamiento de las negociaciones.

La presión también se explica por la disminución del tráfico marítimo en el estrecho. Reuters reportó que solamente cinco embarcaciones atravesaron Ormuz el sábado y ninguna lo hizo el domingo, una caída extraordinaria frente al movimiento habitual de esta ruta comercial.

La amenaza de Trump coincide además con el vencimiento de un plazo de 60 días establecido en un memorando suscrito entre Washington y Teherán. El acuerdo buscaba detener las hostilidades, reabrir Ormuz y encaminar negociaciones sobre el programa nuclear iraní, pero las conversaciones llegaron a este lunes sin una solución definitiva.

Desde Washington, Trump mantiene una posición de máxima presión sobre Teherán y ha insistido en que Irán debe aceptar un acuerdo que impida que desarrolle armas nucleares. El mandatario también ha rechazado mostrar prisa para poner fin al conflicto, mientras continúa la presión militar y económica sobre el gobierno iraní.

Para Irán, en cambio, la reapertura del estrecho está vinculada a sus propias condiciones para poner fin a la crisis. Entre las exigencias planteadas por Teherán figuran el control sobre el corredor marítimo, el retiro de fuerzas estadounidenses, el levantamiento del bloqueo y compensaciones por los daños derivados del conflicto.

El riesgo principal ahora es que la confrontación diplomática termine convirtiéndose nuevamente en una crisis militar de mayores proporciones. Una acción contra Omán no solo afectaría las negociaciones, sino que podría involucrar directamente a otro Estado del Golfo y aumentar la incertidumbre sobre la seguridad de las rutas marítimas y las instalaciones energéticas de la región.

Para los países importadores de petróleo, la recomendación ante este escenario es mantener vigilancia sobre los precios internacionales y evitar decisiones basadas únicamente en movimientos coyunturales del mercado. Gobiernos y empresas deberán evaluar reservas, rutas alternativas de suministro y mecanismos para reducir la exposición a interrupciones prolongadas del transporte marítimo.

La evolución del conflicto también puede tener efectos en América Latina y Centroamérica, especialmente a través del precio de los combustibles. Un incremento sostenido del petróleo puede elevar los costos de transporte, producción y generación eléctrica, aumentando las presiones inflacionarias en economías que dependen de las importaciones energéticas.

El escenario permanece abierto y las próximas horas serán determinantes. Mientras Irán y Omán intentan cerrar un acuerdo sobre el tránsito por Ormuz, Washington endurece su discurso y amenaza con recurrir a la fuerza. El estrecho vuelve así a convertirse en el epicentro de una disputa cuyo desenlace podría repercutir sobre la seguridad regional, la diplomacia internacional y la economía mundial.

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