WASHINGTON, Estados Unidos. La política de máxima presión de la administración de Donald Trump contra Cuba continuará durante los próximos años, según advirtió el secretario de Estado, Marco Rubio, quien dejó claro que La Habana no debe confiar en que el tiempo o un eventual cambio político en Washington le permitan superar las medidas adoptadas por Estados Unidos.
En declaraciones concedidas a Axios, Rubio sostuvo que el Gobierno cubano está intentando encontrar mecanismos para sortear las restricciones estadounidenses, pero aseguró que Washington responderá cerrando esas alternativas. “No hay válvulas de escape”, afirmó el jefe de la diplomacia estadounidense al explicar la estrategia que impulsa la Casa Blanca.
Las declaraciones se producen después de que las autoridades cubanas anunciaran reformas destinadas a ampliar el espacio para el sector privado y estimular la actividad económica. Para Rubio, esas medidas no significan necesariamente un cambio estructural del sistema y podrían convertirse en una vía utilizada por La Habana para ganar tiempo frente a la ofensiva estadounidense.
El trasfondo de la estrategia estadounidense es el deterioro de la economía cubana y la pérdida de uno de sus principales respaldos externos. La administración Trump considera que la salida de Nicolás Maduro del poder en Venezuela dejó a Cuba sin el proveedor energético y aliado político que durante años ayudó a sostener a la isla, particularmente mediante el suministro de petróleo.
La presión también se ha reflejado en nuevas sanciones contra entidades vinculadas con el aparato militar, económico y político cubano. Axios reportó que desde el año pasado la administración Trump ha adoptado más de dos decenas de medidas contra La Habana, en una campaña que busca aumentar el costo económico de mantener el actual sistema político.
El impacto de esta política ya es visible dentro de Cuba. La isla enfrenta severas dificultades para garantizar combustible y electricidad, mientras los apagones y la escasez de productos básicos han profundizado la crisis económica. Axios informó previamente que la falta de combustible estaba afectando incluso el suministro de agua y servicios esenciales en distintas zonas del país.
Sin embargo, la estrategia estadounidense también genera críticas. Organizaciones y analistas cuestionan que Washington atribuya exclusivamente al Gobierno cubano la situación económica de la isla y consideran que las sanciones estadounidenses han contribuido al agravamiento de las dificultades que enfrenta la población. El debate ocurre mientras la administración Trump mantiene abierta la posibilidad de intensificar todavía más sus acciones.
Rubio, por su parte, sostiene que Washington tiene tiempo para mantener su estrategia y espera que la presión conduzca a una transformación política en Cuba. El secretario de Estado ha participado además en conversaciones indirectas relacionadas con una eventual transición en la isla, mientras Estados Unidos evalúa nuevas medidas y La Habana busca alternativas para evitar un mayor aislamiento.
