A siete días del doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela, el Gobierno actualizó el balance de víctimas a 1.943 personas fallecidas y 10.571 heridas, mientras continúan las operaciones de búsqueda entre los escombros en distintas localidades afectadas. Hasta el momento, las autoridades no han ofrecido una nueva cifra oficial de personas desaparecidas, por lo que familiares mantienen la incertidumbre sobre el paradero de cientos de ciudadanos.
Los esfuerzos de rescate permanecen concentrados principalmente en el estado de La Guaira, la zona más golpeada por los movimientos telúricos de magnitudes 7,2 y 7,5. Equipos de emergencia trabajan sin descanso utilizando maquinaria pesada, perros especializados y tecnología de detección para inspeccionar edificios colapsados y remover grandes cantidades de escombros.
Con el paso de los días, la prioridad comienza a desplazarse gradualmente desde la búsqueda de sobrevivientes hacia la atención de miles de damnificados que han perdido sus viviendas. No obstante, brigadas nacionales e internacionales continúan explorando estructuras donde aún existe la posibilidad, aunque cada vez menor, de localizar personas con vida.
La solidaridad de la población venezolana ha cobrado un papel fundamental durante la emergencia. Miles de ciudadanos han organizado redes de apoyo mediante plataformas digitales que recopilan información sobre sobrevivientes, personas hospitalizadas y fallecidos, además de facilitar el contacto entre familias separadas por el desastre.
Al mismo tiempo, numerosos centros de acopio funcionan en diferentes ciudades para recibir alimentos, agua potable, medicamentos, ropa, productos de higiene y otros insumos destinados a las comunidades afectadas, especialmente en La Guaira, donde las pérdidas materiales continúan siendo difíciles de cuantificar debido a la magnitud de la destrucción.
En el plano internacional, el equipo neerlandés de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) anunció este miércoles el cierre de su misión en Venezuela. La organización explicó que la decisión responde a la disminución de las probabilidades de encontrar nuevos sobrevivientes bajo los escombros y a la necesidad de concentrar los esfuerzos en la asistencia humanitaria, incluyendo refugios temporales, atención médica y distribución de suministros esenciales.
Antes de regresar a los Países Bajos, los rescatistas neerlandeses harán una escala en Curazao, donde serán sometidos a revisiones médicas y evaluaciones psicológicas, un procedimiento habitual para el personal que participa en operaciones internacionales de respuesta a catástrofes de gran magnitud.
Mientras algunos equipos concluyen sus labores, otros continúan llegando al país. España envió este miércoles una misión humanitaria integrada por 44 cooperantes del Equipo Técnico Español de Ayuda y Respuesta en Emergencias (START) y otros 20 integrantes de organizaciones no gubernamentales. La delegación fue despedida en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas por la reina Letizia Ortiz Rocasolano y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
Antes de la partida, la reina destacó que la misión representa una respuesta solidaria de España a la petición de ayuda formulada tras el desastre. El contingente trasladará un hospital de campaña destinado a fortalecer la atención sanitaria en las zonas más afectadas, ofreciendo asistencia médica de emergencia, apoyo psicológico, procedimientos quirúrgicos y atención obstétrica.
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El hospital móvil del equipo START contará con capacidad para atender hasta 100 pacientes por día y dispondrá de especialistas en cirugía, traumatología y salud mental. Con la llegada de este nuevo apoyo internacional, las autoridades y organismos humanitarios buscan aliviar la presión sobre un sistema sanitario seriamente afectado por los terremotos, mientras Venezuela enfrenta el desafío de avanzar simultáneamente en las tareas de rescate, atención a los damnificados y reconstrucción de las zonas devastadas.