El flujo de remesas familiares hacia Honduras continúa mostrando cifras positivas; sin embargo, expertos económicos advierten una reducción en el ritmo de crecimiento en comparación con el año anterior. El economista del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH), Mario Palma, indicó que el incremento pasó de un 25 % registrado en 2025 a aproximadamente un 12 % durante 2026.
Según el analista, aunque el comportamiento sigue siendo favorable para la economía hondureña, la desaceleración refleja cambios importantes en el contexto económico internacional, especialmente en Estados Unidos, país desde donde proviene la mayor parte de los envíos realizados por migrantes hondureños.
Palma explicó que las remesas continúan desempeñando un papel fundamental en el sostenimiento del consumo interno, el pago de servicios básicos y la estabilidad financiera de miles de hogares en Honduras. No obstante, advirtió que depender excesivamente de estos ingresos representa un riesgo estructural para la economía nacional.
En los últimos años, Honduras se ha mantenido entre los países de América Latina con mayor dependencia de remesas respecto a su Producto Interno Bruto (PIB). Datos del Banco Central de Honduras (BCH) muestran que estos recursos representan una de las principales fuentes de divisas para el país, superando incluso sectores tradicionales de exportación.
El economista del FOSDEH sostuvo que factores como la inflación en Estados Unidos, el endurecimiento de políticas migratorias y la incertidumbre económica internacional podrían estar influyendo en la disminución del ritmo de crecimiento de los envíos familiares. A pesar de ello, resaltó que el comportamiento actual aún se encuentra por encima del promedio histórico registrado en décadas anteriores.
Diversos organismos financieros han señalado que las remesas han sido determinantes para amortiguar el impacto de la pobreza y el desempleo en Honduras. Sin embargo, especialistas coinciden en que el país necesita fortalecer su capacidad productiva interna y generar mayores oportunidades laborales para reducir la dependencia de los ingresos provenientes del exterior.
Mientras tanto, el comportamiento de las remesas seguirá siendo observado de cerca por autoridades económicas y sectores empresariales, debido a su impacto directo en el consumo, el comercio y la estabilidad macroeconómica nacional. Analistas consideran que cualquier variación significativa en estos flujos podría tener efectos inmediatos sobre miles de familias hondureñas.