El Gobierno del presidente Nayib Bukele desarrolló este viernes una jornada especial de entrega de paquetes escolares destinados a estudiantes salvadoreños con doble nacionalidad que viven en comunidades fronterizas de los exbolsones entre Honduras y El Salvador. La actividad se llevó a cabo en Perquín, departamento de Morazán Norte, donde decenas de familias llegaron desde tempranas horas para recibir los insumos educativos.
La entrega incluyó uniformes, zapatos, útiles escolares, libros y dispositivos tecnológicos proporcionados por el Ministerio de Educación salvadoreño como parte del programa educativo impulsado por la administración Bukele. Autoridades salvadoreñas destacaron que el objetivo es garantizar que los estudiantes de estas comunidades históricamente aisladas continúen su proceso formativo sin obstáculos económicos.
Las imágenes difundidas por la Secretaría de Prensa salvadoreña mostraron a niños y jóvenes recibiendo sus paquetes escolares en medio de un ambiente de entusiasmo y emoción. Familias provenientes de sectores de Nahuaterique y otros caseríos fronterizos participaron en el proceso de tallaje de uniformes y retiro de materiales académicos que posteriormente trasladaron hacia sus hogares.
“Agradecer a Dios, al presidente Nayib Bukele y a todo su gabinete de trabajo; para mí es un apoyo de gran ayuda para nuestras comunidades y caseríos”, expresó Ana Lazo, una de las beneficiarias durante la actividad desarrollada en la zona fronteriza. Las autoridades salvadoreñas calificaron la jornada como un hecho histórico para los habitantes de los exbolsones.
La actividad se realizó luego del incidente diplomático ocurrido el pasado 19 de mayo en el punto fronterizo conocido como Paso El Mono o Pasamono, donde autoridades hondureñas impidieron el ingreso de una delegación encabezada por la ministra de Educación de El Salvador, Karla Trigueros. La comitiva transportaba aproximadamente 1,900 paquetes escolares destinados a estudiantes de doble nacionalidad que residen en territorio hondureño.
Según la versión oficial del Gobierno hondureño, el inconveniente no estuvo relacionado con la ayuda educativa, sino con la presencia de personal militar salvadoreño uniformado sin coordinación diplomática previa. Tegucigalpa sostuvo que el ingreso de miembros de fuerzas armadas extranjeras requiere protocolos especiales de seguridad y comunicación entre ambos Estados.
Por su parte, las autoridades salvadoreñas señalaron que habían realizado los procedimientos migratorios correspondientes y lamentaron que la entrega no pudiera concretarse directamente en las comunidades hondureñas. La ministra Karla Trigueros afirmó entonces que la prioridad era beneficiar a estudiantes de más de 30 centros educativos ubicados en los exbolsones fronterizos.
La situación generó amplio debate en redes sociales y reavivó la discusión sobre las complejidades históricas y diplomáticas que persisten en las zonas limítrofes entre Honduras y El Salvador. Pese al impasse, el Gobierno salvadoreño reorganizó la logística y finalmente concretó la entrega en Perquín, permitiendo que cientos de estudiantes retornaran a sus hogares con los materiales necesarios para el año lectivo 2026.