La tensión entre Estados Unidos y Irán volvió a intensificarse este viernes luego de que Washington informara sobre ataques contra dos petroleros vacíos con bandera iraní en el golfo Pérsico.
De acuerdo con el Comando Central de Estados Unidos, las embarcaciones intentaban violar el bloqueo naval establecido en la zona por órdenes del presidente Donald Trump.
Las autoridades estadounidenses sostienen que la operación forma parte de las acciones de control marítimo implementadas en el estrecho de Ormuz, considerado uno de los corredores energéticos más estratégicos del mundo.
Según el CENTCOM, más de 70 buques cisterna han sido bloqueados o impedidos de entrar y salir de puertos iraníes desde el inicio de las operaciones navales en la región.
Mientras tanto, el gobierno iraní advirtió que responderá militarmente a cualquier intento de bloqueo naval ejecutado por Estados Unidos contra embarcaciones vinculadas a la República Islámica.
Las declaraciones de Teherán aumentaron la preocupación internacional ante el riesgo de una escalada militar directa en el golfo Pérsico, zona clave para el comercio mundial de petróleo y mercancías.
En medio del aumento de las tensiones, Emiratos Árabes Unidos informó que interceptó drones y misiles presuntamente lanzados desde territorio iraní, en lo que sería el tercer incidente reportado desde el inicio de la tregua.
Las autoridades emiratíes señalaron que los sistemas de defensa lograron neutralizar los proyectiles antes de que alcanzaran objetivos estratégicos, aunque no ofrecieron mayores detalles sobre daños o víctimas.
Pese al intercambio de amenazas y operaciones militares, el presidente Donald Trump insistió en que la tregua con Irán continúa vigente y aseguró que Washington aún espera una respuesta oficial de Teherán a una propuesta para poner fin definitivo al conflicto.
Reportes de medios internacionales indican que la propuesta estadounidense incluiría puntos relacionados con el programa nuclear iraní, flexibilización de sanciones y garantías para la libre navegación en el estrecho de Ormuz.
Las negociaciones se desarrollan en medio de una creciente presión diplomática y militar, mientras diversos gobiernos y organismos internacionales observan con preocupación el impacto que una escalada podría tener sobre la estabilidad energética mundial.
El estrecho de Ormuz moviliza una parte significativa del comercio global de petróleo, por lo que cualquier interrupción en esa ruta marítima podría generar efectos económicos internacionales inmediatos.
Analistas internacionales consideran que las próximas horas serán determinantes para conocer si ambas naciones logran sostener el proceso de diálogo o si la situación deriva en una confrontación más amplia en Medio Oriente.