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Congreso destituye a Johel Zelaya, nombra nuevo fiscal y presiona salida de presidenta de la Corte Suprema
En una sesión marcada por un ambiente de protesta por parte de diputados del Partido Libertad y Refundación (Libre), el Congreso Nacional destituyó al fiscal general Johel Zelaya con más de 90 votos, juramentó de inmediato a su sustituto Pablo Reyes y solicitó la renuncia de la presidenta de la Corte Suprema, profundizando la crisis institucional en Honduras.
Por Administrador
Publicado en 25/03/2026 22:08
CONGRESO NACIONAL

En una extensa jornada legislativa y de alto interés nacional, el Congreso de Honduras aprobó este miércoles la destitución del fiscal general Johel Antonio Zelaya Álvarez, tras concluir el juicio político en su contra con una votación que superó los 90 votos a favor.

La decisión se produjo luego de que la comisión especial encargada del proceso presentara su informe final ante el pleno, recomendando la remoción definitiva del funcionario por supuestas faltas graves en el ejercicio de su cargo.

La sesión estuvo precedida por un ambiente de confrontación política que se venía gestando desde días atrás, cuando el Legislativo aprobó iniciar el juicio político en medio de protestas, consignas y divisiones entre bancadas .

Tras la votación que selló su salida, el Congreso procedió de forma inmediata a juramentar como nuevo fiscal general a Pablo Emilio Reyes Theodore, quien asume el control del Ministerio Público en medio de cuestionamientos sobre la rapidez del proceso.

El relevo se concretó sin mayor dilación, evidenciando la intención del Legislativo de garantizar la continuidad institucional en el ente acusador del Estado, pese a las críticas sobre la legalidad y legitimidad del procedimiento.

Durante la misma sesión, el pleno también aprobó una moción para solicitar la renuncia de la presidenta de la Corte Suprema de Justicia de Honduras, Rebeca Raquel Obando, ampliando el alcance de las decisiones políticas adoptadas en el hemiciclo.

Este último punto se da en un contexto en el que ya existían tensiones previas entre el Legislativo y el Poder Judicial, con sectores políticos promoviendo acciones similares contra altos funcionarios del sistema de justicia.

El proceso contra Zelaya se desarrolló en tiempo récord, en menos de 48 horas, incluyendo la recepción de testimonios y la elaboración del informe final, lo que fue señalado por el propio fiscal como una violación al debido proceso y a su derecho a la defensa.

De hecho, el ahora exfiscal había anunciado previamente que no comparecería ante el Congreso, argumentando que el juicio político estaba “viciado” y que su presencia solo legitimaría un procedimiento irregular.

Zelaya, quien había sido electo para el cargo con amplio respaldo legislativo en 2024 , enfrentó un abrupto giro en su situación política, pasando de ser titular del Ministerio Público a ser destituido en un proceso altamente cuestionado.

La votación que determinó su salida contó con el respaldo de diversas bancadas, incluyendo sectores del Partido Nacional y el Partido Liberal, que fueron clave para alcanzar la mayoría calificada necesaria.

Mientras tanto, diputados del oficialismo manifestaron su rechazo al juicio político, denunciando que se trata de una acción con motivaciones políticas más que jurídicas.

El desarrollo de los acontecimientos también ha reactivado el debate sobre el uso del juicio político en Honduras, un mecanismo constitucional que ha sido históricamente poco utilizado, pero que en este contexto adquiere un papel central.

Analistas advierten que la rapidez del proceso y la simultaneidad de decisiones contra distintas figuras del Estado reflejan una escalada en la confrontación entre poderes.

Asimismo, la solicitud de renuncia a la titular del Poder Judicial podría derivar en una reconfiguración profunda de la institucionalidad, dependiendo de la respuesta de la funcionaria y de los siguientes pasos del Congreso.

El caso también se produce en un momento de alta polarización política, con un Congreso fragmentado y alianzas cambiantes entre las principales fuerzas partidarias.

A nivel jurídico, especialistas han señalado que este tipo de procesos debe garantizar el respeto irrestricto al debido proceso para evitar precedentes que puedan debilitar el Estado de derecho.

En el ámbito político, la destitución de Zelaya podría tener repercusiones en investigaciones en curso dentro del Ministerio Público, así como en la relación entre los distintos poderes del Estado.

Por ahora, el nuevo fiscal general asume el cargo en un escenario complejo, marcado por cuestionamientos, presiones políticas y expectativas sobre el rumbo que tomará la institución.

La crisis abierta este miércoles deja en evidencia una nueva fase de tensión institucional en Honduras, con efectos aún impredecibles en la estabilidad política y el equilibrio democrático del país.

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