El Congreso Nacional de Honduras se convirtió en el escenario de un intenso debate político tras la presentación de una iniciativa de Ley de Amnistía Política que buscaría beneficiar a mandos militares retirados implicados en el emblemático caso de la muerte del joven Isy Obed Murillo en 2009.
La propuesta fue entregada formalmente por la organización Defensores de Honduras por la Democracia a un grupo de diputados, generando expectación y críticas en distintos sectores de la política y la sociedad civil.
Concretamente, el proyecto plantea extinguir la acción penal y los procesos judiciales cuando existan presuntas dudas razonables, pruebas insuficientes o motivaciones de carácter político en las imputaciones contra los acusados.
Entre los militares que podrían verse beneficiados por la amnistía están tres generales retirados de las Fuerzas Armadas, incluyendo al exjefe castrense Romeo Vásquez, así como a los generales Venancio Cervantes y Carlos Roberto Puerto, todos señalados por su presunta participación en los hechos que condujeron a la muerte de Murillo.
Actualmente, Cervantes y Puerto permanecen recluidos bajo medidas judiciales, mientras que Vásquez continúa en la clandestinidad, evadiendo la justicia desde que se reactivaron las órdenes de captura en 2025.
La iniciativa no solo incluiría a los exmilitares, sino también a ciudadanos civiles acusados de delitos como terrorismo y conspiración, como parte de un argumento de que sus procesos se habrían basado —según sus defensores— más en motivaciones políticas que en fundamentos jurídicos sólidos.
Los impulsores del proyecto sostienen que la justicia en estos casos ha estado marcada por una intencionalidad política, y que una amnistía contribuiría a cerrar un capítulo de confrontación, pero esto ha generado también fuertes cuestionamientos de organizaciones defensoras de derechos humanos y sectores que ven en la propuesta un posible pacto de impunidad.
Analistas señalan que el posible avance de esta Ley de Amnistía abriría un amplio debate nacional sobre los límites entre la justicia penal, la reconciliación política y la memoria histórica de hechos que marcaron profundamente la vida cívica del país.
Hasta el momento, no existe una fecha programada para la discusión en el pleno del Congreso Nacional, y la iniciativa continúa su recorrido legislativo entre posiciones favorables y voces críticas que advierten sobre las posibles implicaciones de aprobar un indulto con efectos sobre casos de alto impacto público.