La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, lanzó este lunes una advertencia a los gobiernos del mundo al señalar que la economía global atraviesa un periodo de creciente incertidumbre y volatilidad. Durante una conferencia en Tokio sobre el futuro del sistema económico internacional, la economista pidió a los responsables de política pública prepararse para escenarios extremos en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, crisis energéticas y conflictos armados.
“Piensen en lo impensable y prepárense para ello”, afirmó Georgieva ante funcionarios y expertos reunidos en el simposio organizado por el Ministerio de Finanzas de Japón. La funcionaria subrayó que el actual entorno internacional es cada vez más complejo y que los países deben anticipar shocks inesperados que podrían impactar los mercados, el crecimiento económico y la estabilidad financiera.
La advertencia llega en medio de un nuevo escenario de tensión global provocado por el conflicto en Oriente Próximo, que ha generado preocupaciones sobre el suministro energético y la estabilidad de los mercados internacionales. Según la directora del FMI, la economía mundial vuelve a ser puesta a prueba justo cuando todavía se arrastran los efectos de crisis recientes como la pandemia de COVID-19, la guerra en Ucrania y el aumento del costo de la vida en numerosos países.
Georgieva señaló que el deterioro de la situación en la región ha provocado daños en infraestructuras energéticas y una fuerte caída en el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas comerciales más estratégicas del planeta. La reducción del tráfico en esa zona ha encendido las alarmas sobre la seguridad energética y la estabilidad del comercio mundial.
El estrecho de Ormuz es considerado un punto crítico para el suministro energético global. Aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial y una porción significativa del comercio de gas natural licuado pasan por esta ruta marítima que conecta el Golfo Pérsico con el resto del mundo. Cualquier interrupción prolongada podría tener repercusiones directas sobre los precios internacionales de la energía y la inflación.
De acuerdo con estimaciones del FMI, un incremento sostenido del 10 % en los precios del petróleo podría elevar la inflación global en alrededor de 0,4 puntos porcentuales. Este escenario también podría provocar una leve desaceleración del crecimiento económico mundial, especialmente en economías altamente dependientes de la importación de energía.
Ante este panorama, la directora del organismo internacional instó a los gobiernos a enfocarse en los factores que sí pueden controlar. Entre las principales recomendaciones del FMI destacan el fortalecimiento de las instituciones económicas, la implementación de marcos de política pública sólidos y la preservación de espacio fiscal para responder ante futuras crisis.
La responsable del Fondo también enfatizó la importancia de mantener flexibilidad y capacidad de reacción ante eventos inesperados. Según explicó, el nuevo contexto global exige a los gobiernos actuar con mayor rapidez y coordinación para evitar que shocks económicos se conviertan en crisis de gran escala.
“Los shocks seguirán llegando”, advirtió Georgieva, al recordar que en los últimos años el mundo ha experimentado una sucesión de crisis que han alterado profundamente la economía internacional. Desde la pandemia hasta los conflictos armados y las tensiones comerciales, estos eventos han puesto a prueba la resiliencia del sistema económico global.
Finalmente, la directora del FMI sostuvo que incluso si el actual conflicto se resuelve en el corto plazo, es probable que el mundo enfrente nuevas perturbaciones económicas en el futuro. Por ello, reiteró su llamado a los gobiernos para fortalecer sus políticas económicas y prepararse para un escenario global donde la incertidumbre y las crisis puedan convertirse en la nueva normalidad.