Varios movimientos de extrema derecha en Europa han intensificado su actividad con una serie de marchas y rallies tras el fallecimiento del activista Quentin Deranque, de 23 años, quien murió en Lyon, Francia, a mediados de febrero durante enfrentamientos con activistas de la izquierda radical.
La muerte de Deranque ha sido utilizada como punto de unión por grupos de ultraderecha de distintos países, que han organizado y participado en eventos en más de dos docenas de ciudades europeas, incluyendo Roma, Dresde y Zagreb, según reportes internacionales.
Organizaciones como el movimiento Identitario de Alemania, CasaPound y Lealta Azione de Italia han asistido a estas movilizaciones, junto con figuras vinculadas a partidos como el Rassemblement National en Francia y la Alternative für Deutschland en Alemania.
En algunos de estos encuentros, se han observado gestos y consignas que evocan ideologías extremistas históricas, como saludos asociados al pasado nazi y expresiones de odio racial y homofóbico, lo que ha generado alarma entre autoridades y organizaciones que monitorean grupos extremistas.
Expertos señalan que esta serie de manifestaciones representa una evolución en la forma en que grupos de extrema derecha se coordinan más allá de las fronteras nacionales, compartiendo estrategias, apoyos y presencia en eventos que buscan consolidar una narrativa común.
“La muerte de Deranque debe despertar un movimiento europeo más amplio”, expresó uno de los activistas presentes en las movilizaciones, destacando el objetivo de fortalecer redes entre sectores radicales de distintos países.
Gobiernos europeos han expresado preocupación por esta tendencia, dado que la cooperación transnacional entre grupos extremistas puede tener efectos sobre la seguridad interna y la estabilidad política, especialmente en un contexto donde movimientos de ultraderecha ya han ganado terreno político en años recientes.
Mientras tanto, las autoridades locales y organizaciones civiles apelan a la protección de los derechos democráticos y al control de discursos de odio, advirtiendo que el repunte de estos grupos y sus movilizaciones puede tensar aún más el clima político en Europa en los próximos meses.