La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP+) anunció el domingo un modesto incremento de la producción de petróleo de 206.000 barriles por día, programado para abril, mientras la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y las represalias de Teherán interrumpen los flujos de crudo de la región.
El anuncio ocurre en un contexto de alta tensión geopolítica: los envíos de petróleo, gas y otros productos desde Oriente Medio a través del estratégico Estrecho de Ormuz se detuvieron desde el sábado, tras la advertencia de Irán de que la zona estaba cerrada a la navegación. Cientos de barcos quedaron anclados y varios reportaron ataques.
Ormuz representa más del 20% del tránsito petrolero mundial, lo que convierte a cualquier interrupción en un evento crítico para los mercados energéticos internacionales. Los analistas advierten que incluso con la decisión de la OPEP+, los precios podrían seguir volátiles.
A pesar de temores por exceso de oferta, el crudo Brent, de referencia mundial, se recuperó este año y alcanzó el viernes 73 dólares por barril. El domingo, el petróleo Brent cotizaba entre 80 dólares por barril, impulsado por temores de un conflicto más amplio en Medio Oriente.
Jorge León, exfuncionario de la OPEP y actual jefe de análisis geopolítico en Rystad Energy, señaló que “los precios responderán a la evolución de los acontecimientos en el Golfo y al estado de los flujos marítimos, no a un aumento relativamente pequeño de la producción”.
El aumento de 206.000 bpd pone fin a una pausa de tres meses en la subida de la producción y representa menos del 0,2% de la oferta mundial. La OPEP+ había evaluado opciones que oscilaban entre 137.000 y 548.000 bpd, según fuentes cercanas a la organización.
Analistas advierten que cualquier incremento real en la oferta será limitado. Helima Croft, veterana analista de OPEP en RBC, aseguró que “un mercado más ajustado permite aumentar cuotas, pero los barriles añadidos serán solo una fracción de la capacidad”.
Giovanni Staunovo, de UBS, añadió que la limitada capacidad de producción de los miembros de la OPEP+ fuera de Arabia Saudita explica el modesto aumento. Riad ha estado elevando la producción y exportación en unas 500.000 bpd para anticiparse a la crisis en el Golfo.
El aumento acordado se da justo cuando la navegación en el Golfo sigue restringida, lo que afectará las exportaciones de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, los dos únicos miembros con capacidad de compensar interrupciones significativas.
La advertencia de líderes de Oriente Medio sobre un posible incremento del precio del petróleo por encima de 100 dólares el barril refuerza la percepción de que los mercados seguirán volátiles. Barclays también proyecta precios que podrían superar la barrera de los 100 dólares.
La reunión del domingo contó con la participación de solo ocho miembros de la OPEP+: Arabia Saudita, Rusia, Emiratos Árabes Unidos, Kazajistán, Kuwait, Irak, Argelia y Omán. Estos países han sido los responsables de los mayores ajustes de producción en los últimos años.
Entre abril y diciembre de 2025, los ocho miembros aumentaron las cuotas en alrededor de 2,9 millones de bpd, aproximadamente un 3% de la demanda mundial, antes de pausar los incrementos por debilidad estacional en los primeros meses de 2026.
La decisión de un aumento marginal refleja la realidad de que la mayoría de los miembros de la OPEP+ carecen de capacidad adicional inmediata, dejando a Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos como los principales actores capaces de compensar interrupciones.
El conflicto en el Golfo ha creado un escenario de incertidumbre, donde la oferta de petróleo se ve amenazada y los precios podrían fluctuar más allá de los niveles proyectados, generando preocupación en mercados y consumidores globales.
Expertos destacan que el impacto de la OPEP+ será limitado mientras persista la interrupción en Ormuz, y que cualquier intento de estabilizar los precios dependerá de la resolución del conflicto y la normalización de la navegación.
El crudo Brent y el WTI continúan mostrando alta volatilidad, reflejando el nerviosismo del mercado ante posibles escaladas militares y la afectación de rutas comerciales estratégicas.
Los analistas subrayan que el aumento de producción de 206.000 bpd es un gesto simbólico más que una solución a corto plazo para estabilizar los precios, dada la magnitud de las interrupciones en la región.
Mientras tanto, empresas petroleras globales monitorizan la situación de cerca, evaluando riesgos logísticos y la posibilidad de ajustes en los contratos de suministro.
Los inversionistas también siguen con atención los movimientos de la OPEP+ y la evolución del conflicto, anticipando impactos en los mercados energéticos y financieros internacionales.
La decisión del domingo marca un momento crítico: la OPEP+ busca mantener cierta estabilidad, pero los factores geopolíticos dominan la dirección de los precios del petróleo en este inicio de marzo de 2026.