Tegucigalpa, 1 de marzo de 2026. – La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel se intensifica rápidamente, dejando un saldo preliminar de más de 200 personas muertas y al menos 747 heridos dentro de territorio iraní desde que comenzó la última oleada de ataques, según reportes de la Media Luna Roja de Irán y medios internacionales.
El conflicto se desató el pasado 28 de febrero con una ofensiva conjunta liderada por Estados Unidos e Israel que incluyó bombardeos en múltiples provincias iraníes. Entre los objetivos atacados estuvo una escuela primaria en Minab, al sur de Irán, donde impactaron misiles que destruyeron las instalaciones y provocaron decenas de víctimas mortales, en su mayoría niñas.
Las autoridades iraníes confirmaron además la muerte de varios familiares cercanos del líder supremo, incluido su yerno, su hija y una nieta, hechos que han profundizado la crisis política y social dentro del país. La gestión estadounidense ha reconocido parte de las operaciones, mientras que Israel ha afirmado haber dirigido ataques contra objetivos vinculados al régimen iraní.
En respuesta a los ataques, Irán ha lanzado misiles y drones contra posiciones israelíes y bases militares estadounidenses en Oriente Medio, generando bajas civiles también en Emiratos Árabes Unidos, donde se reportaron al menos tres muertos en las ciudades de Dubái y Abu Dabi mientras las defensas interceptaban decenas de proyectiles.
Las cifras de víctimas suman también pérdidas en las filas militares estadounidenses, con tres soldados muertos y cinco heridos de gravedad confirmados por el United States Central Command (CENTCOM) en relación con la denominada “Operación Furia Épica”.
En Israel, además de las respuestas iraníes, se han registrado muertos y decenas de heridos a causa de misiles alcanzando zonas civiles, incluyendo un ataque en Beit Shemesh.
La situación lleva a un clima de tensión regional, con países del Golfo, como Qatar y Kuwait, activando sistemas defensivos y escuchándose sirenas de alerta aérea en varias ciudades mientras vuelos internacionales han sido cancelados o desviados.
Organizaciones internacionales y gobiernos extranjeros han hecho llamados al cese de hostilidades y a la diplomacia, en medio de temores de que el conflicto pueda escalar aún más y tener consecuencias económicas y humanitarias de amplio alcance en el Medio Oriente y más allá.