La ciudad de Medellín avanza en la construcción de la que será la primera megacárcel de Colombia bajo un modelo de máxima seguridad inspirado en la estrategia penitenciaria implementada en El Salvador. El anuncio fue realizado por la alcaldía este viernes, destacando que el proyecto busca fortalecer el control del crimen organizado y mejorar la capacidad del sistema carcelario.
El alcalde Federico Gutiérrez informó que el nuevo penal tendrá capacidad para albergar a más de 1.300 privados de libertad y contará con estrictos protocolos de vigilancia. La iniciativa forma parte de una política de seguridad que busca evitar que las estructuras criminales sigan operando desde los centros penitenciarios.
De acuerdo con funcionarios municipales, el diseño toma como referencia el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la prisión de alta seguridad construida durante la administración del presidente Nayib Bukele. Este modelo ha sido reconocido por su rigor en el control interno, aunque también ha recibido cuestionamientos de organizaciones defensoras de derechos humanos.
La apuesta de Medellín se da en un contexto en el que Colombia enfrenta desafíos en materia de hacinamiento y control penitenciario. Las autoridades locales sostienen que el nuevo complejo permitirá aislar a cabecillas de estructuras criminales y reducir la coordinación delictiva desde el interior de las cárceles.
El modelo salvadoreño ha despertado interés en varios países de la región. Colombia se suma así a naciones como Ecuador y Costa Rica, que también han impulsado proyectos de infraestructura carcelaria con mayores estándares de seguridad.
Más recientemente, el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, visitó el Cecot y solicitó la colaboración del gobierno salvadoreño para fortalecer el sistema penitenciario chileno, lo que evidencia la influencia regional del modelo implementado en El Salvador.
La alcaldía de Medellín sostiene que el proyecto será ejecutado bajo estándares legales colombianos y con supervisión institucional, enfatizando que el objetivo es recuperar el control del sistema penitenciario sin vulnerar derechos fundamentales.
Con esta obra, la ciudad —que décadas atrás fue epicentro de violencia asociada al narcotráfico tras la era de Pablo Escobar— busca consolidar una estrategia integral de seguridad que combine infraestructura, prevención y control efectivo del delito.